jueves, 8 de noviembre de 2007

Cambia de mentalidad...



El Reino Unido, hace muy poco, presentó ante las Naciones Unidas la reclamación de más de un millón de kilómetros cuadrados de la Antártida, dentro del plazo abierto concordado para que los países hagan solicitudes sobre espacios de suelo marino, incorporandolos en su soberanía. Está más que claro mencionar lo objetivos y propósitos de explotación de reservas de petróleo, gas y minerales del subsuelo. Ante la petición de Inglaterra por territorio antártico y su posible explotación futura, no se hizo esperar las reacciones de otras naciones pretendientes. Resulta más polémico aún siendo que tal declaración provoca tensión diplomática entre los países que también tienen aspiraciones en la zona: Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Francia y tantos otros que buscan, en esta supuesta repartición, un buen pedazo. Cabe recordar la importancia en esta vieja disputa que existe sobre el tema en cuestión: no esta demás decir que la antárctica es uno de los territorios con mayor reservas de agua dulce del mundo, ademas de sus yacimientos minerales y de combustible fósil, lo que hace más apetecible supuestos intereses acordes con estos tiempos.
La gravedad del caso se enfoca directamente con el tratado de 1959 sobre la Antártida y el protocolo medioambiental del Tratado Antártico, firmado en 1991. El tratado, destinado a prevenir futuras disputas sobre el territorio, establece que no se presentarían nuevas reclamaciones territoriales sobre la Antártica por parte de los signatarios de tal; el protocolo medioambiental prohíbe cualquier actividad de extracción de minerales que no esté o sea destinada a la investigación científica.



Y tú... qué opinas?

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